
~ Es el Destino ~
Es el destino el que juega con las vidas de las personas, hace que las almas gemelas se encuentren casualmente, en la micro, en el metro. Un intercambio de tímidas miradas, una sonrisa espontánea y la espera de que la otra persona se acerque a tí. Hay sólo una oportunidad, ¿Serás capaz de aprovecharla o simplemente la dejarás pasar, esperando a que aquel destino vuelva a juntarte con aquella persona y ahí superes tu timidez? ¿Qué harás?
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Los dias fueron pasando rápidamente y Nicholas junto a Elizabeth permanecian juntos todo el tiempo que les fuera posible. Habian decidido casarse una vez que ella tuviese al bebé y asi poder organizar algo un poco más elaborado. Finalmente a Nicholas le fue dada el alta del hospital cuando su prometida ya tenia cerca de los ocho meses de embarazo, ¿La condición? Guardar reposo. Ambos ahora vivian juntos en la casa de él que era la más amplia, las amigas de Elizabeth se habian encargado de arreglar todo y la habitación para el futuro miembro de la familia estaba lista. Un día se encontraba sentada en una mecedora leyendo un cuento a su bebé cuando una contracción la invadió. Decidió no preocuparse, habia hablado ya con algunas amigas que habian tenido hijos antes y le habian comentado que era normal. Despues de que terminó de leer, se levantó y fue hasta la cocina buscando algun refrigerio cuando volvió a encogerse por un nuevo dolor. Cerró los ojos y se afirmó de la encimera, intentando respirar profundamente. Asi la encontró Nicholas, al verla se preocupó y se acercó.-¿Qué sucede, Beth? ¿Estás bien?- Preguntó tomandola delicadamente y llevandola hasta el salón, en donde la recostó. Estuvieron asi varios minutos, hasta que él decidió que no podia esperar más, llendo en busca de Anabelle y Daphnée, quienes serian las encargadas de ayudar a su hijo o hija a venir al mundo. No fue necesario siquiera salir de la casa cuando las vió caminando hacia él despreocupadamente. Las llamó mediante señas y entre los tres llevaron a Elizabeth hasta la habitación principal. Las mujeres sacaron al joven dejandolo solo y preocupado en el salón, mientras que ellas se encargaban de todo. Después de varias horas en las cuales Nicholas no habia dejado de pasear por la sala, saliendo a tomar aire y calentando agua que era lo que le pedian las amigas de su bailarina, se escuchó un llanto que hizo que su corazón diera un vuelco. Se levantó de un salto y se puso a esperar afuera de la puerta que lo separaba de su amada, minutos despues salio Daphnée con una pequeña criatura envuelta en unas mantas, él se acercó titubeante.-Felicidades, Nicholas, es una niña, una pequeña muy hermosa y saludable- Comentó con una sonrisa mientras se la entregaba. La tomó algo inseguro, pero feliz al ver a su hija.-¿Como se encuentra Beth?- Preguntó levantando la vista.-Está bien, algo cansada, pero es normal... En unos minutos más podrás entrar a verla, Belle está con ella- Contestó Daphnée mirandolo admirada- Nunca pensé ver al gran teniente Smith casi derretido por una pequeña niña- Comentó con una risita. Tal y como habia dicho ella, pudo entrar a su habitación, en donde encontró a Elizabeth apoyada entre almohadas, sonriendo cansada.-¿Qué tal te encuentras, Cariño?- Preguntó él, entregandole a su hija y besando su frente con amor.-Cansada, pero feliz de que esta señorita ya esté con nosotros- Respondió ella, haciendole arrumacos a la niña.-¿Cómo se llamará?- Preguntó Anabelle mirando a la feliz familia. Nicholas miró a su esposa interrogante.-Ariel, me gustaria que se llamara Ariel- Respondió la bailarina mientras acariciaba la delicada cabecita.-Asi será entonces- Aceptó el soldado mientras abrazaba a las dos mujeres más importantes de su vida.~ ~
Habian pasado ya un par de semanas desde el nacimiento de la pequeña Ariel y con Elizabeth ya recuperada del todo del parto, comenzaron los preparativos de la boda, la cual fue sencilla y solo con pocas personas como invitadas. Nicholas esperaba ansioso en el altar que habian preparado en el jardín, mientras que Daphnée tenia a Ariel entre sus brazos y Anabelle terminaba de preparar a Elizabeth.-Al fin ha llegado el gran día, amiga- Comentó.-Si, no lo puedo creer, Belle... ¡Al fin seré oficialmente la Sra. Smith!- Exclamó feliz la novia mientras se contemplaba al espejo. Lucia un sencillo vestido en tonos crema con una tiara que le habia regalado especialmente su futura suegra. Suspiró mirando por ultima vez su reflejo- Ya estoy lista, ¿bajamos?Bajó lentamente las escaleras, llegando hasta la puerta que daba al jardín. Primero salió su amiga como dama de honor, para luego aparecer ella con la marcha nupcial. Nicholas al oir aquellos acordes dejó de mirar a su hija para observar extasiado a su futura esposa. Esta llegó a su lado y tomó la mano que él le ofrecia, asi dieron inicio a una hermosa ceremonia la cual paso rápidamente para ambos, quienes sin darse cuenta casi, ya tenian que decir sus votos.-Elizabeth, mi preciosa bailarina. Aquel día que te conocí y te ví por primera vez, supe que eras quien habia estado buscando de manera inconsciente. Llegaba de un lugar en el cual la muerte y la desesperación eran la moneda de cambio, pero me dejaste conocerte y me hiciste volver a creer en la esperanza. Sin que eso bastara, me has regalado a una hermosa hija que le dá aún más luz a mis dias. Ahora, frente a todas estas personas y a Ariel, quiero recibirte como esposa y prometer estar contigo en salud y enfermedad, tristezas y alegrias, cada día de mi vida, hasta que Dios o el destino nos separen- Prometió Nicholas, con sus manos entrelazadas a las de ella, sin despegar sus miradas en ningún momento y finalizando con un beso en las manos de esta.-Nicholas, mi queridisimo soldado. Mis dias antes de conocerte eran monótonos, mi corazón buscaba algo que no conseguia encontrar, buscaba y buscaba pero no lo hallaba, hasta que mi mirada se cruzó con la tuya, en ese momento supe que eras aquella persona, aquella otra mitad que mi corazón habia estado buscando. Te permití conocerme y no me arrepiento de nada, quiero pasar todos los dias de mi vida a tú lado y al lado de nuestra preciosa pequeña. Te amo y quiero prometer frente a nuestros familiares y amigos estar contigo, en salud y enfermedad, tristezas y alegrias, cada día de mi vida, hasta que Dios o el destino nos separen- Prometió Elizabeth con lágrimas corriendo por sus mejillas, pero sin dejar de ver a los cristalinos ojos de su soldado. Asi sellaron una promesa de amor eterno que los llevaria tal y como ellos prometieron, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separara.~ Fin de la Primera Parte ~