domingo, 14 de febrero de 2010

~ Una carta distinta a las demás ~




Santiago 14 de Febrero de 2010

Amada mía:

Mientras escribo esta carta tú te encuentras fuera de nuestro hogar. Poco menos he tenido que obligarte para que hicieras tus cosas, no me querias dejar solo por temor a que me sucediera algo.

He aprovechado este instante para dejarte un trozo de mí, algo tangible cuando yo ya no esté a tú lado fisicamente, pero ten en cuenta que siempre te acompañaré en espíritu. Elegí una hoja de las que guardas en tú escritorio, aquellas que tienen un aroma especial, huelen a tí.

El dolor debe ser grande, sé que has de llorar, si yo estuviera en tú lugar, estaría derrumbado. Pero hay algo que siempre he admirado de tí: tú valentía, tú fuerza.

Cada vez que sientas la brisa en tu rostro, piensa que soy yo quien te acaricia tiernamente el rostro. Cuando sientas el rocío de la mañana, piensa que son mis lágrimas de felicidad por verte. Cada rayo de sol que brille en tus ojos y en tu cabellera, la luz que dabas a mi mirada.

Sigue adelante, cariño mío, no estás sola, nunca lo estarás y te prometo que algún día nos encontraremos en el cielo que soñamos juntos. Dios no quiso que estuviéramos juntos por mucho, pero he disfrutado a tu lado, como sé que tú lo has hecho al mío.

Recuérdame en los momentos alegres, en las risas, en aquellas discusiones que ahora sabemos que no tenian sentido sobre a quien le tocaba hacer la compra de la semana o la cena.

Te amo
Por siempre tuyo
Tu eterno enamorado.

*Carta realizada para el concurso de la biblioteca de Santiago.

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